Comienza a parecer algo incluso lejano, distante, como un recuerdo de algo que sucedió hace bastante tiempo. Y sin embargo, en realidad, acabamos de despertar de una pesadilla que duró tres meses. Noventa días. Y ahora, recién despiertos, nos damos cuenta de que no ha sido una pesadilla, sino algo muy real.

El confinamiento nos ha dejado muy tocados, a todos; ha afectado a toda la población, en mayor o menor medida, que compone nuestra sociedad. Y en dicha sociedad, mayoritariamente humana, también se incluyen los animales que cohabitan con nosotros.

El confinamiento también le ha afectado a tu perro

El confinamiento fue adoptado como medida extrema ante una situación extrema, ponderando las necesidades sanitarias por encima de todas las demás, y no sin motivo. Pero no por estar justificado ha dejado de afectar a dichas necesidades propias de una especie social. Me voy a centrar en el caso de los perros.

Cuando se habla de otras necesidades, se hace referencia a la emocional, la social, la física y la cognitiva. En realidad es como nosotros, pero adaptándolo a sus particularidades. Repentinamente, de un día para otro, sus paseo dejaron de ser los habituales, dejaron de poder relacionarse con otros perros (más de uno habrá estado encantado con esto, dicho sea de paso), se han encontrado con 24 horas al día acompañados en casa por sus tutores (muchos de ellos crispados), etc. Y todo esto, ¿qué supone? Ni tan mal, pensarán muchos, al fin y al cabo son sólo perros. ¿Sólo?

Los paseos de tu perro en el confinamiento cambiaron

Veámoslo un poco en detalle. Para empezar, los paseos. Para un perro, el paseo (a poder ser varios diarios) supone uno de los puntos álgidos de su día a día; tengamos en cuenta que los perros, que sepamos, a día de hoy no sueñan con vacaciones, ni con cambios de trabajo ni con ir de cañas con sus colegas; sus ambiciones son, por tanto, mucho más inmediatas y tangibles.

El paseo, por tanto aporta a los perros ejercicio físico, extremadamente necesario para su organismo, así como hacer sus necesidades (un perro feliz y equilibrado no desea hacerlas en su propia casa, aparte de que si le hemos enseñado a hacerlas en la calle, sería completamente injusto pedirle de buenas a primeras lo contrario); enriquecimiento emocional y cognitivo a través del olfato (esa dedicación mística a revisar pormenorizadamente los alcorques o los setos podría compararse a cuando tú te sumerges en una buena novela), amén de que esto también cumple un rol social, pues forma parte de su relación con el entorno físico y poblacional que le rodea; y por su puesto social, tanto en un sentido de relación con otros perros como de vinculación con su tutor (aquí también hay un aspecto emocional).

Como vemos, el paseo no se limita únicamente a echar un pis y plantar un pino, como desde ciertas Administraciones se ha tratado de hacer ver. No obstante, las normas planteadas desde el Ministerio de Sanidad durante el confinamiento, aunque ambiguas, sí dejaban claro que los paseos no podían ser como antes. Por lo tanto, el hecho de no haber podido variar de zonas de paseo al no poder alejarnos, el haber restringido el tiempo dedicado a ellos, el no haberlos podido soltar, el no haberse podido relacionar con sus compis (los que querían hacerlo), etc., ha derivado en episodios de tristeza, frustración y estrés. Por poner los ejemplos más habituales.

Consecuencias del confinamiento en perros y la compañía constante

Por otro lado mencionaremos el aspecto de la permanente compañía en casa. Esto ha dado lugar en muchos casos a situaciones de hiperapego que, en individuos inseguros, ha podido derivar en posteriores problemas en la gestión de la soledad. No es que el hecho de estar permanentemente acompañados dé como resultado la tan temida ansiedad por separación, pero desde luego es un caldo de cultivo idóneo para que aparezca.

 

Por todo ello, tras este periodo terrible e inimaginado que llamamos confinamiento, tras el cual muchas personas sufrirán secuelas psicológicas que requerirán la supervisión y guía de un profesional, muchos perros sufrirán de igual modo sus consecuencias (incluso el hecho de la pérdida de tono muscular en unos animales mucho más físicos que nosotros).

El fin de este artículo, si así se le puede llamar a un escrito tan escueto y generalizante, no es otro que el de tratar de hacer entender que esta sociedad no se compone únicamente de humanos. Afortunadamente es una sociedad multiespecie, que se nutre de las riquezas que aportan los muchos animales que la entretejemos y que, paulatinamente, va teniendo en cuenta aspectos esperanzadores que nos permite avanzar en el camino correcto. El bienestar animal es también bienestar humano, y viceversa. Y los perros, como otros tantos animales, necesitan ser incluidos en los planes activamente de progreso social.

Esta crisis, como todas las situaciones que nos vamos encontrando, la superamos juntos.

Leave a Reply