Educación canina

La importancia de las señales afiliativas en perros

By 11 de octubre de 2023 No Comments

Quizás en alguna ocasión nos ha sucedido que un amigo, un familiar, nuestra pareja, en definitiva, alguien cercano de nuestro círculo social, no ha correspondido un mensaje nuestro de carácter emocional. Por ejemplo, una mirada tierna buscando afecto o unas palabras de ánimo tratando de imprimir coraje. Pues bien, este es el mundo de las señales afiliativas.

Son, esencialmente, aquellas que se envían de manera intencional hacia un miembro de nuestro entorno social y que, por un lado, demuestran cariño y afecto y, por otro, proponen interacción correspondida.

Hombre sentado en la naturaleza con su perro entre las piernas abrazados

Trasladado al contexto de los perros, podemos mencionar, sin ir más lejos, aquellas veces que, durante el paseo, nuestro perro se gira y nos mira devotamente o, estando junto a nosotros en el sofá, emite un gruñido festivo y se gira panza arriba con la intención, nada escondida por su parte, de que lo acariciemos. Ejemplos como estos hay muchísimos. Son muestras claras de amor hacia nosotros y, naturalmente, un gran evaluador de la calidad de nuestra relación y de su acceso a la felicidad.

Dos perros encima del sofá mostrando señales afiliativas con la tripa hacia arriba

Debemos tener claro que no todos los perros van a desplegar el mismo rango de lenguaje afiliativo. Como en las personas, como buenos animales sociales, cada individuo presenta unas características concretas. Algunos serán más efusivos, otros más claros, otros más crípticos, algunos muy intensos y otros incluso fríos. Pero las señales afiliativas están ahí. O deberían estar. Porque si en una relación emocional, uno de los miembros no muestra nunca su cariño, o bien no lo siente, o bien no se atreve a hacerlo.

Perro jugando con un peluche encima del sofá como señal afiliativa

Precisamente por esto último es tan importante prestarles atención y corresponderlas. Naturalmente que no es necesario tirarse por el suelo cada vez que nos lance una mirada enamorada, pero qué menos que devolverle ese afecto con una caricia. Por cierto, cuando les dedicamos tiempo de calidad como entrenando, jugando, o sencillamente respetando su comunicación, la calidad misma de dichas señales aumentará notablemente.

Querer a nuestro perro forma parte intrínseca del concepto de bienestar animal, pero hacerle ver que lo queremos, mucho más aún.

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