Educación canina

Los cuatro pilares para el bienestar de tu perro.

By 26 de junio de 2020 octubre 5th, 2023 No Comments

Cuando hablamos del bienestar en los perros, en realidad, lo que hacemos es contemplar todos aquellos factores que, sumando, dan como resultado la plenitud de su desarrollo. Y el bienestar se sustenta sobre cuatro pilares básicos: el social, el cognitivo, el físico y el emocional. 

  • Social: engloba las relaciones del perro tanto con nosotros, como con otros individuos como con el entorno, como cuando saluda (o prefiere no hacerlo) a otros perros por la calle o cuando olfatea un arbusto maravilloso cargado de información externa. Y, por supuesto, cuando se siente parte integrante y partícipe de su familia y no un objeto decorativo.
  • Cognitivo: es aquello que le permite usar el coco, pensar y tomar decisiones. Ya sea elegir un itinerario de paseo, buscar en el campo, resolver un juguete rellenable o decidir cómo actuar ante cualquier situación dada.
  • Físico: contempla cuanto afecta directamente a su organismo. La alimentación, el ejercicio físico, la atención veterinaria, la gestión del estrés, el sueño y el descanso, el entorno… 
  • Y lo emocional… bueno, naturalmente, aquello que tiene que ver con sus emociones. Que es prácticamente todo, desde una educación clara y honesta, hasta respetar sus motivaciones (si quiere pasear en zigzag oliendo alcorques, por ejemplo, o detenerse tres horas a analizar una brizna de hierba) o gestionar sus frustraciones. Comer es muy emocional, y también lo es jugar, o presentar miedo ante un evento como una tormenta. Cuando hagamos algo con ellos, prestemos atención a si lo están disfrutando. Disfrutando de verdad.

 

dos perros subidos en una roca en la naturaleza

¿Lo ves? Al final todo tiene que ver. Es como un tejido en el que, si tiras de un hilo por un lado, se deshace un nudo en otro sitio diferente. Por tanto, no olvidemos que son individuos con sus propias motivaciones (y porque no hay más negrita, porque esto es fundamental) y que son una especie distinta a nosotros, aunque compartamos mucho más de lo que nos diferencia. 

Juguemos con ellos de manera que disfruten como críos pero que no les altere demasiado y aprendan también a hacerlo de forma autónoma. Compartamos actividades enriquecedoras como paseos y juegos de olfato, así formamos equipo; o entrenamiento deportivo si a nuestro perro le gusta, pero siempre adaptado a sus posibilidades. Busquemos para ellos la comida más sana posible y que les vuelva locos de ilusión. Llenémoslos de caricias si es lo que les gusta y dejemos que descansen cuando quieran hacerlo, y no restemos importancia a ese bultito que le ha salido en una pata o a una diarrea que va y viene; el veterinario no está solo para poner vacunas. Y, por supuesto, cuidemos su educación y nuestra comunicación

perro en la naturaleza con la lengua fuera y feliz

Y tratemos de ponernos en su lugar. Esto pasa por evitar objetualizarlo y humanizarlo: dejemos que los perros sean perros. Sólo a través del respeto podemos llegar a alcanzar el verdadero bienestar que, además, será completamente mutuo. 

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