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Desmontando falsos mitos del comportamiento canino. Parte 1.

By 22 de noviembre de 2023 No Comments

Seguro que, a menudo, paseando con tu perro has escuchado alguna recomendación, te algún consejo o alguna apreciación que te ha dado qué pensar. ¿Te suenan cosas como… “es que tu perro es muy dominante”, “mi perro sólo quiere jugar”, “déjalos, que ellos se entienden”, y así hasta el infinito y más allá? Bueno, pues no estás solo. Desde aquí iniciamos una serie para tratar de entender qué hay detrás de ciertas afirmaciones muy extendidas en el mundillo del perro.

 

Dominancia/sumisión. 

dos perros jugando en la arena de la playa

Este binomio se puso de moda a raíz de cierto famoso programa de televisión estadounidense con un famoso adiestrador como estrella del mismo. Si bien dicho programa contribuyó a sacar a la luz la necesidad de contemplar la educación canina como una necesidad y no como un lujo superfluo, al mismo tiempo le hizo un flaco favor, pues alimentó una serie de nociones ya en ese momento obsoletas. Una de ellas y, posiblemente la que más ha calado a nivel general, es la de que los perros son dominantes o sumisos.

El hecho es que, si bien la dominancia y la sumisión existen, no son como te las han contado hasta ahora. Existen, sí, pero únicamente dentro del grupo social del perro y no configuran una personalidad, sino que son mecanismos a los que puntualmente pueden recurrir. Por ejemplo, en un momento dado, un perro decide que quiere acceder antes que el resto a una fuente de agua y el resto decide que no merece la pena enfrentarse pues, de igual modo, esa agua seguirá ahí más adelante. Esto puede tener también que ver con la protección de recursos u otros aspectos de su etología, pero sirve para ilustrar que ni uno es dominante ni los otros son sumisos: sólo han elegido una estrategia circunstancial en ese momento en concreto. 

De hecho, la mayor parte de lo mal llamados perros dominantes, únicamente carecen de las herramientas sociales adecuadas o son perros con una incorrecta gestión emocional o padecen de cierto grado de inseguridad o miedo.

 

Si tu perro tiene miedo, ignóralo…

Hombre sentado en la naturaleza con su perro entre las piernas abrazados

Respuesta corta: falso. Y, además, perjudicial. Cuando un perro sufre de un episodio de miedo, como frente a ruidos o en su manipulación en el veterinario, por poner dos ejemplos comunes, aún es frecuente escuchar que es mejor ignorarlo para no condicionarlo. ¿Condicionar qué? No se puede premiar el miedo con caricias. De hecho, desde un punto de vista del aprendizaje neuronal, las emociones de valencia negativa (estrés, ansiedad, miedo) son incompatibles con estímulos positivos como caricias, refuerzo social verbal o comida. De hecho, si tu perro tiene miedo, acompáñalo y déjale claro que estás ahí con él, si hace falta nos sentamos en el suelo y nos quedamos juntos hasta que se calme lo suficiente como para que pueda retomar el control.

 

Los perros pequeños necesitan menos ejercicio.

dos perros paseando por el campo uno suelto y otro con correa larga

No, rotundamente no. Las necesidades físicas de los perros no son directamente proporcionales a su tamaño. Es más, con frecuencia es, si acaso, al contrario. Sirva de ejemplo la amplísima familia que configuran los terrier, en su mayoría perros de tamaño pequeño-mediano, con unas necesidades de ejercicio físico tremendas. Así que no tengas reparo en pasear por el monte con tu Yorkshire. Son, de hecho, perros formidables para disfrutar de la montaña junto a ellos.

 

Y… los perros grandes necesitan un jardín.

Pues… lo mismo. Los perros necesitan tiempo de calidad junto a sus familias. De nada sirve un jardín si eso supone no salir a pasear o quedarse a dormir fuera como un paria. El jardín debe suponer la guinda del pastel, nada más. La felicidad de un perro no depende de tener uno o no tenerlo, ni de una casa enorme. Sencillamente deberás adaptar las actividades con tu perro a las condiciones de tu vivienda, sin más. Al final, él querrá estar donde estés tú, tengas un parcela de 40 hectáreas o un pequeño estudio en el centro de una gran ciudad.

 

Si tu perro se hace pis en casa, regáñalo y restriégale el hocico en el orín.

Sí. Aún a día de hoy, aunque cada vez menos, afortunadamente, se siguen escuchando estas bellezas. Evidentemente es falso que sirva para nada beneficioso. Para empezar es humillante para ellos y, además, resulta muy frustrante. Cuando un perro no tiene los hábitos higiénicos ordenados no es porque quiera, sino porque no sabe o no puede. Sin más.

“Pero mi perro tiene ya 8 meses y aún se le escapan pises o cacas”. De hecho, no hay ninguna edad concreta para que los perros hayan aprendido. No obstante, como decimos siempre, si tienes alguna duda, recurre a un profesional de la educación canina que ponga el bienestar de tu perro por encima de todo lo demás y así juntos podréis explorar las mejores posibilidades.

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